Mascotas de Mayani

Gracias por leer toda la historia ordenada sobre cómo pasamos de ser personas con el sueño de convertirnos en granjeros autosuficientes a llegar a ser un rescate animal extraoficial e inesperado para mascotas abandonadas. Aunque se trata de una larga historia, es la historia que hemos vivido en los últimos cinco años, y para tener una vista global de nuestra trayectoria, nos gustaría contarla.

Cuando hablamos de mudarnos a Puerto Rico, hicimos lo que haría cualquier persona sensata: los deberes, investigando. Visitamos la isla dos veces; hablamos largo y tendido con algunos amigos que hicimos y leímos incontables artículos acerca de la isla y su gente, las condiciones socioeconómicas, la política y los costes de tierras agrícolas. Fueron los factores más importantes para nosotros al considerar mudarnos a cualquier lugar -ya fuera a Estados Unidos, Puerto Rico u otro país.

Hay algunas cosas que no puedes saber saber antes de mudarte de verdad y vivir aquí -incluso entonces, para algunas necesitas meses o incluso años hasta descubrirlas. Muchas cosas de hecho corresponden a esa categoría, pero lo que más nos llamó la atención fue la situación de perros y gatos abandonados aquí.

Siendo un poco inocentes, los dos pensamos que como Puerto Rico forma parte de Estados Unidos, la situación de mascotas abandonadas sería similar. Pero nos quedamos sorprendidos, y por supuesto nos entristeció ver la cantidad de animales sin casa que hay en Puerto Rico.

Vivimos en el ‘’campo’’, la zona rural. Con tierras de cultivo por todas partes, la distancia entre las casas puede ser cuanto menos de 500 pies o incluso media milla.

Para ser dos personas que hemos nacido en la ciudad, no podríamos ser más felices. Ya no nos despiertan de repente las alarmas de los coches, los helicópteros o las sirenas, el ‘’ruido’’ en el campo de Puerto Rico consiste en los pájaros cantores por el día y las ranas coquí por la noche. Las coquí son particularmente voluminosas -especialmente cuando cae una buena lluvia. Pero por muy ‘’ruidosas’’ que puedan ser, sus llamadas de apareamiento melódicas pueden verse ahogadas por el sonido de cinco perros que han captado el olor de algo o de alguien.

Si alguien nos hubiera dicho hace siete años que hoy tendríamos cinco perros viviendo con nosotros, les habríamos contestado que estaban locos. Como dos amantes de los gatos, habríamos podido imaginar tener un perro, posiblemente dos -¿pero cinco? En absoluto, si lo hubiéramos podido controlar.

Y pronto aprendimos que no teníamos control del número de animales viviendo con nosotros.

Todo empezó cuando...

Sekou: the only two people who can verify his existence are Paul and Sarah

Sekou: las únicas dos personas que pueden verificar su existencia son Paul y Sarah

Zora, a.k.a. Paul's girlfriend

Zora, también conocida como la novia de Paul

Vinimos a Puerto Rico con dos gatos: Zora y Sekou -ambos rescataos. Unos seis meses antes de mudarnos a nuestra granja (habíamos alquilado un casa a unas cinco millas de aquí, mientras nuestra pequeña granja se iba ampliando y ya no lo era tanto), y conocimos a un hombre que había criado pastores alemanes.

Aunque Sarah había crecido enamorada de los pastores alemanes, habíamos visto suficientes perros y gatos abandonados que comprar dos perros no era algo que fuéramos a considerar. Se lo dijimos muy claro.

El precio fue desde una absurda cuantía de 800$ cada uno a 400$, luego 200$ y al final un extremadamente atractivo precio ‘’gratis para el hogar adecuado’’. Conocimos a todos los cachorros y nos enamoramos de dos de ellos.

 

Gigi y Yum Yum vinieron a vivir con nosotros cuando tenían cuatro meses y medio. Siendo dos amantes de los gatos, ¡no sabíamos nada acerca de los perros! Al vivir en medio del campo y lejos del entrenador de perros más cercano, compramos toda una serie de DVDs online que nos ayudaron a aprender cómo vivir con dos perros que tienen el potencial de ser agresivos.

Paul con Yum Yum (izquierda) y Gigi cuando eran cachorros.

Paul con Yum Yum (izquierda) y Gigi cuando eran cachorros.

Estos DVDs nos ayudaron tanto a nosotros como a entrenarlos a ellos. Así que ya éramos dos personas a punto de movernos a una nueva granja con dos perros y dos gatos.

Pero resultó que la casa venía con cuatro gatos que habían sido ‘’ocupas’’. Los tipos que hicieron la construcción los animaron a quedarse compartiendo su almuerzo con ellos. Su hospitalidad se convirtió inmediatamente en un asunto a tratar.

Cuando nos mudamos a la casa en la víspera de Año Nuevo de 2009, pasamos de dos gatos y dos perros a seis gatos y dos perros. Como nos estábamos adaptando a una nueva vida en nuestra nueva casa, seguíamos pensando que ya decidiríamos lo que hacer con esos cuatro gatos nuevos. Sabíamos que no los podíamos dejar en la calle y que se valieran por sí mismos, pero tampoco es que hubiésemos previsto tener cuatro gatos más en nuestras vidas.

Nos imaginamos una factura del veterinario de aproximadamente 1000$ por un chequeo inicial, las vacunas y esterilizarlos. Así que cuando hablamos acerca de que la hospitalidad se podría convertir en un problema, queremos decir que no habíamos anticipado gastar 1000$ en animales que no buscábamos acoger activamente -especialmente porque ya teníamos dos gatos y dos perros.

 

 

Esto tampoco tenía en cuenta el coste de alimentarlos -todos los días.

Sekou, Robert (Spike), Smurf y Moma

Sekou, Robert (Spike), Smurf y Moma

Aunque se mostraban cercanos a la hora de alimentarlos, no podría decirse que fuesen amigables y abiertos a que les tocasen. Estaba claro que no habían socializado cuando eran pequeños, seguramente porque nacieron en la calle y se criaron allí.

Bueno, decidieron por nosotros. Seis semanas tras habernos mudado, descubrimos que uno de ellos había dado a luz tres gatitos. Al día siguiente, llevamos a los otros tres al veterinario; para que les revisara, vacunara y nos diera cita para esterilizarlos/castrarlos.

¡Así se esfumaron 800$!

Nuestra población de gatos pasó de seis a nueve en una noche.

Mantuvimos al gatito gris oscuro: Brunito. Mittens (gris claro) fue a una familia con cinco niños y Sombrita con un vecino/amigo. Sin importar cuántas veces los llevábamos a una cama calentita, seguían prefiriendo subirse a la caja de herramientas de Paul.

Mantuvimos al gatito gris oscuro: Brunito. Mittens (gris claro) fue a una familia con cinco niños y Sombrita con un vecino/amigo. Sin importar cuántas veces los llevábamos a una cama calentita, seguían prefiriendo subirse a la caja de herramientas de Paul.

Muchos de los otros granjeros en la zona preguntaban habitualmente por qué nos ‘’molestábamos’’ en castrarlos. ‘’Es demasiado caro’’, escuchábamos una y otra vez. La respuesta es matemática simple. Los perros y gatos tienen hasta ocho cachorros y gatitos en cada camada. Con un periodo de gestación de 66 días para los gatos y 63 días para los perros, incluso con un pequeño descanso mientras las mamás alimentan a sus bebés, dos perros y gatos intactos pueden convertirse potencialmente en 24 perros y gatos en un año.

Tuvimos suerte de resolverlo solo con tres gatitos.

Aunque pudimos encontrar casa para dos o tres gatitos, no serían los únicos animales en llegar. Conservamos a uno de ellos y lo llamamos Bruno.

Aunque pasamos de nueve gatos a siete, todavía teníamos que llevar a ‘’Mama’’ a revisión veterinaria, vacunas y esterilización. Y cuatro meses después lo mismo con Bruno.

Así gastamos otros 600$, porque resultó que Mama tenía una infección de piel que había que tratar -era contagiosa. De no haberla tratado, se la habría contagiado al resto de gatos y perros.

Solo llevábamos seis meses en la casa, y ya habíamos gastado 1600$ en los animales que habían sido problema de otro pero ahora eran el nuestro.

Solíamos preguntarnos cómo esos cuatro gatos nos habían encontrado, y en un par de semanas cuidando a los cuatro ‘’ocupas’’ y a Bruno, lo descubrimos.

Sombra apareció sin más un día y nos ha estado visitando desde entonces.

Sombra apareció sin más un día y nos ha estado visitando desde entonces.

Siempre empieza de la misma manera. Puede ocurrir en mitad del día cuando estamos todos en un profundo sueño: primero el coche para cerca de nuestra puerta, luego escuchamos que se abre una puerta, luego se cierra y el coche sale a toda velocidad.

Unas horas después tenemos un cachorrito, un gatito o peor -un perro viejo, con un terrible caso de sarna demodecica, como Héctor cuando nos lo dejaron una noche de domingo en agosto de 2011.

Nos llevó un año erradicar la sarna. Como Héctor eran tan viejo (nuestro veterinario, el Dr. Trautmann, estimó que tenía 11 años cuando le acogimos) -probablemente había estado vagando por las calles todo ese tiempo, comiendo sobras de las basuras -no podía luchar contra la sarna por sí mismo. Una vez que lo logramos, pudimos esterilizarlo.

Durante los dos años y medio que Héctor vivió con nosotros, hasta su muerte, estimamos que habíamos gastado más de 3000$ en los costes del veterinario.

A menudo vienen uno por uno, como pasó con Sombra, Nena, Smurf y Willy Wonka.

Si llevas bien la cuenta, sabrás que ahora estamos hablando de 11 gatos y 3 perros, todos ellos con los correspondientes cuidados veterinarios y la esterilización o castración.

Héctor, unos tres días desde que nos lo dejaron en la puerta.

Héctor, unos tres días desde que nos lo dejaron en la puerta.

No siempre...

Una tarde estábamos terminando una subida con los perros (solo teníamos a Gigi, Yum Yum y Héctor entonces), y mientras alcanzábamos la cima, de unos 100 pies de altura, escuchamos toda una serie de gemidos débiles. Salimos a la carretera y vimos a cinco gatitos que no podían tener más de tres semanas -ni siquiera la edad de estar separados de la leche materna.

Eran demasiado pequeños para comer comida de gatos y ninguno de nosotros teníamos tiempo para alimentar con biberón a cinco gatitos cada cuatro horas. Pusimos comida adaptada y leche de cabra en una batidora y licuamos su comida durante semanas hasta que sus dientes podían morder la dura comida de gatos por ellos mismos. Durante momentos así, ¡fue estupendo contar con una cabra en periodo de lactancia!

Demasiado pequeños para alejarlos de su madre, pero lo bastante grandes para abandonarlos en la calle.

Demasiado pequeños para alejarlos de su madre, pero lo bastante grandes para abandonarlos en la calle.

Tuvimos la suerte de encontrar casas para tres de los cinco gatitos. Uno para un técnico veterinario en la oficina del Dr. Trautmann; otra mujer se enamoró al ir creciendo los gatitos y la hermana de Paul se llevó a uno tras una visita de una semana.

A los dos que quedaban en el lote los llamamos Crema y Brunito, porque parecía una versión más pequeña de Bruno.

Ahora tenemos 13 gatos. En este punto pensamos que gastaríamos unos 6000$ en los gatos y perros de otras personas.

Marcos, Zaina and Sumi

Marcos es uno de los pocos animales que nos lanzamos a rescatar- lo que quiere decir que no nos lo dejaron en la puerta. Veíamos cada vez que salíamos a una mezcla de labrador viviendo bajo una casa.

Cada vez que lo veíamos, parecía más delgado y casi acercándose a la muerte. Decidimos preguntar a la familia si nos lo podíamos quedar Dijimos que nos sería de gran ayuda en la granja. Aceptaron de buen grado.

Los labradores macho generalmente pesan entre 60 y 80 libras. Cuando Marcos vino a nosotros, pesaba 45 libras. Lo llevamos al Dr. Trautmann y descubrimos uno de los motivos por los que estaba tan delgado. Además de comer solo tres veces a la semana (la familia admitió libremente que a menudo olvidaban que estaba bajo la casa), tenía también dirofilariasis. Tras dos semanas de tratamiento que obligaron a Marcos a quedarse despierto en dos periodos de 4 días separados, eso nos costaría unos 200$ por la visita inicial, y junto con las vacunas y la esterilización casi 1000$.

Afortunadamente ha estado sano desde entonces.

Marcos cuando llegó

Marcos cuando llegó

Las cosas parecían estar más tranquilas por un tiempo. Desde que nos dejaron a los cinco gatitos en marzo de 2013, no habían llegado más perros o gatos a nuestra granja en un año y nos empezábamos a acomodar al hecho de que quizás habríamos visto al último perrito o gatito.

Entonces nos llegó uno después de otro. Primero Zaina (pronunciado Zieena) llegó a nuestra puerta en abril de 2014. Un cachorro desnutrido de una raza indeterminada, no tendría más de 6 meses cuando nos la dejaron.

Zaina, unas tres semanas tras su llegada.

Zaina, unas tres semanas tras su llegada.

Afortunadamente era lo suficientemente mayor para castrarla, lo cual hicimos dos semanas tras su llegada. Hoy está muy sana, enérgica y juguetona, ocupando los días de Gigi, Yum Yum y Marcos -que todos tienen mediana edad o ya son senior.

Cuando ya nos estábamos adaptando a la vida con un nuevo cachorro alborotador, ¡llegó Sumi! No habíamos tratado casi nada con los Pitbull, y como la mayoría de la gente solo habíamos escuchado cosas negativas sobre ellos.

Todo el mundo conoce a alguien a quien le haya mordido un Pitbull. Sumi, lo que significa necesariamente bonito en japonés, es el perro que esperamos que cambie la opinión de todo el mundo. Dulce, sumisa, agradecida, enérgica y juguetona, estamos bastante seguros de que no tiene ni idea por qué la gente reacciona a su mirada antes de que haya tenido la oportunidad de conocerla.

Sus costillas tenían signos de que había dado a luz a cachorros recientemente, y asumimos que sus cachorros llegarían algún día.

Sumi cuando llega

Sumi cuando llega

Ya han pasado seis meses desde que vino Sumi y podemos decir contentos que no llegaron los cachorros, aunque no sabemos lo que les habrá ocurrido. Afortunadamente, los últimos dos animales que nos dejaron no presentan condiciones crónicas o agudas -lo cual quiere decir que todo lo que hemos gastado ha sido para vacunarla, desparasitarla ocasionalmente y esterilizarla.

No obstante, ese no es siempre el caso. Hasta la fecha, estimamos que hemos gastado más de 10.000$ en facturas del veterinario y al menos otros 2000$ en comida -todo en animales de otras personas. De media, gastamos entre 300$ y 500$ al mes -sí, al mes- en el veterinario. Y no les llegamos al veterinario por cualquier cosa; normalmente esperamos para saber si realmente tenemos que llevarles a ver al Dr. Trautmann.

La realidad es que con cinco perros y 13 gatos, es inevitable. Además de las revisiones anuales, si un perro o gato desarrolla un sarpullido severo, tiene un abceso o se hiere a sí mismo, no lo podemos ignorar y debemos tratarlo.

La esterilización y la castración son las maneras más fáciles para mantener el nivel de la población de perros y gatos lo más bajo posible. Como mencionamos previamente, dos gatos y perros maduros se pueden multiplicar rápidamente hasta 24 (sin tener en cuenta las segundas generaciones, cuando los cachorros y gatitos son lo suficientemente maduros para tener bebés).

Por otra parte, entendemos que si la gente siempre hace las cosas de una manera, es difícil que tengan otro punto de vista. Las cosas no eran muy distintas en EEUU cuando yo crecí allí, y en algunas partes del país siguen igual.

La otra cara de la moneda es que cuando tuvimos este sueño de poseer una granja con cabras, pollos y un par de perros y gatos, el sueño nunca incluyó seis perros y 13 gatos. Nos preguntamos todo lo que habríamos avanzado en la granja si la gente no nos viniera a dejar animales.

Muchos de los que no viven aquí nos dicen que somos objetivos para dejar animales porque somos americanos. Aunque es posible, lo dudamos; cuando hacemos el peregrinaje mensual para ver al Dr. Trautmann, conocemos a gente que dice que tiene cinco perros, ocho perros o, en el caso de una mujer, 19 perros -todos se los han dejado en la puerta. Y son puertorriqueños. Así que no creemos que estemos en el punto de mira.

Why spay and neuterNos encanta la reclusión de vivir aquí, pero eso también se lo pone fácil a los que quieren abandonar animales sin ser detectados. Aunque nuestra carretera no es privada, estimamos que pasan entre 20 y 30 coches cada día.

No ayuda que la casa de al lado sea ‘’la vivienda del fin de semana’’ para dos jubilados que vienen quizás cada seis semanas. Esto quiere decir que alguien puede abandonar animales de forma sigilosa.

Instalamos recientemente cámaras en frente de la puerta, que está a 400 pies de nuestra casa. Añadiremos una cámara más debajo de la carretera con la esperanza de coger a aquellos que abandonan animales en frente de la casa del vecino.

Aunque odiamos tener que hacerlo, hemos decidido pedir donaciones para ayudar a cubrir algo del coste de criar y cuidar a estos perros y gatos abandonados, que habitualmente están enfermos cuando llegan.

Hemos llevado la cuenta de todo lo que hemos gastado en los últimos cinco años, en animales además de Gigi y Yum Yum, Sekou y Zora -en otras palabras, los que no pensábamos adoptar, y han supuesto algo más de 15.000$.

Para cuatro perros y 11 gatos, esto cubre:

  • La comida
  • La esterilización y castración
  • Tratamiento de traumas
  • Condiciones crónicas con las que llegan a la granja
  • Vacunas anuales

Esto no tiene en cuenta el tiempo que nos hemos pasado entrenando a los perros. Cuanto más mayor es un perro cuando llega, más difícil resulta integrarle en el pack. Los gatos son un poco más fáciles: una vez que se instalan, ellos mismos eligen el lugar donde quieren vivir en la granja. Como todos los perros viven en la casa con nosotros y nuestra casa es muy pequeña, es crítico que se lleven bien.

Nos llevó semanas vivir tranquilamente

Nos llevó semanas vivir tranquilamente

Conseguir que todos ellos comieran en el mismo lugar, sin agresiones por la comida, nos llevó semanas.

La gente nos pregunta por qué nos quedamos con los animales. Y se trata de una pregunta muy legítima. Aunque somos dueños de mascotas responsables, no todo el mundo lo es. Los animales están en esa posición porque los humanos los ponen en esa posición.

Si los dejamos de nuevo en la calle -intactos, lo que significa que pueden tener más bebés -¿nos irá mejor que a la gente que los deja en nuestra puerta? Es una situación muy difícil en la que preferiríamos no estar, pero tampoco podemos darles la espalda y dejar que se las arreglen por sí mismos. Si no les esterilizamos/castramos, en realidad estamos contribuyendo al problema, no ayudando a resolverlo.

Seríamos hipócritas si no hiciéramos nada o les dejásemos de nuevo en la calle.

Es increíble lo que pueden hacer unos pocos dólares. Nos pueden ayudar a tratar a un gato que tiene lombrices, vacunar a un gato o a un perro o ayudar a alimentarlos durante una semana.

No podremos recuperar los 15.000$ que hemos gastado en estos animales en los últimos cinco años, que podríamos haber invertido en equipamiento para la granja o árboles frutales o más cabras, pero podemos ayudar a ofrecer a estos animales -que no pidieron a nadie que les dejaran en esa situación- una vida mejor.

No obtenemos beneficios con la Finca Mayani. No vendemos nada de lo que lo que cultivamos o de lo que producen nuestros pollos y cabras. Todo lo que producimos es para nuestro propio consumo, y cuando hay más de lo que podemos consumir, lo compartimos -sin coste alguno- con nuestros vecinos y amigos.

El dinero que gastamos en los animales que abandonan en nuestra puerta se lleva parte del dinero que podemos invertir en la granja.

No pedimos ayuda a la ligera. Sabemos cómo puede hacernos parecer, y eso está bien. Somos dos personas a las que han puesto en una situación insostenible y estamos pidiendo ayuda.

Si puedes ayudar con una pequeña donación, por favor utiliza el botón de PayPal para donar. Te estaremos eternamente agradecidos.

Gracias,

Paul, Sarah y las mascotas extraoficiales inesperadas y rescatadas de Mayani

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Zaina y Sumi el 21 de enero de 2015

 

 

Sarah con Sumi -ya sabes, el despiadado Pitbull.

Sarah con Sumi -ya sabes, el despiadado Pitbull.

Los cinco perros disfrutando del queso mientras Sarah prepara la pizza.

Los cinco perros disfrutando del queso mientras Sarah prepara la pizza.

 

 

Gigi, Yum Yum y Goatia, cuando tenía unos meses.

Gigi, Yum Yum y Goatia, cuando tenía unos meses.